Esperado como pocos por ser el primer mundial a efectuarse en el continente africano, el Mundial Sudáfrica 2010 desde sus inicios estuvo marcado por señales de inseguridad, amenazas terroristas globales y un gobierno local que hizo hasta lo imposible, por clausurar la justa mundial con saldo blanco

Por Michael Negrete Cruz
No había sonado el silbatazo inicial de arranque del mundial de fútbol celebrado recientemente en Sudáfrica, cuando las alarmas de alerta roja ulularon en las calles de Johanesburgo. El incidente prendió como un polvorín al globo entero, luego que empleados de seguridad y trabajadores de la construcción del estadio donde se llevaría a cabo la inauguración del evento, se levantaron en protesta ante las autoridades en busca de respeto a la cláusula de un contrato laboral.
La revuelta dio rápidamente el giro al globo. Las televisoras internacionales mostraron al mundo un estadio aún en labores de obra negra, en medio de centenares de trabajadores amotinados y empuñando palas, picos y otros utensilios de trabajo, para luego formular la duda más grande hasta el momento. ¿En esas condiciones se llevaría a cabo el mundial?
La nube del terror también se ciñó sobre cielo sudafricano. Amenazas de atentados con bombas reivindicados por el grupo terrorista Al-Qaeda, fueron hechas meses previos del comienzo de la fiesta del balompié, lo que llevó al país africano a establecer diferentes convenios de colaboración en materia de seguridad con países como Estados Unidos, Israel y la Unión Europea, en un intento por evitar que la máxima fiesta deportiva del mundo se tiñera de sangre.
PROBLEMAS Y SOLUCIONES
Un problema quizá más grande para la ciudad de Johanesburgo, lo representó su propia población nativa. Registros internacionales apuntan a que la tasa de criminalidad del país africano, es una de las más elevadas ante comparativos internacionales. De hecho, aquella ciudad se ostenta como la segunda capital mundial del asesinato -sólo antecedida por El Salvador-, al promediar 49.6 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, lo que constituyó la más seria duda de la FIFA al momento de estudiar la elección del país de Nelson Mandela, como organizador del mundial.
En el afán por mantener en sus manos el evento, el gobierno sudafricano se comprometió con la FIFA a instalar la más alta tecnología en las diversas áreas de inspección y vigilancia, monitoreo mediante circuitos cerrados de televisión, capacitación del personal policiaco con instructores extranjeros en modernas técnicas de disuasión, detección de explosivos, inspección de vuelos, pasajeros y equipaje, así como en otras áreas de escrutinio público, en donde la seguridad cibernética, no fue la excepción.
Como la mayoría de los países en vías de desarrollo, el país organizador cuenta con niveles de procuración e impartición de justicia, que distan de estar a niveles internacionales. Para hacer frente a esta problemática, el gobierno sudafricano instruyó un aparato de justicia que sólo habría de tener efectos activos durante los días de la justa deportiva.
Además de una depuración y profesionalización policiaca, el Estado ordenó crear un circuito de jueces que gozaran de una autonomía para poder juzgar a los infractores de manera exprés. Así, a los delincuentes aprehendidos en flagrancia, se les remitía de inmediato ante el juzgado “especial”, y prácticamente al instante se les dictaba una sentencia ejemplar de encierro, que tenía como meta, disuadir a los maleantes “a dejar para después del evento, sus fechorías”; aunque como se observó, las medidas no lograron controlar las ansias de los “amantes de lo ajeno”, para cometer ilícitos.
CRIMEN Y CASTIGO
Uno de los casos más emblemáticos se dio cita al detectarse el robo de objetos personales de los integrantes de la selección inglesa de fútbol. Luego de que las investigaciones dieron con el paradero de los ladrones, se supo que “hasta ropa interior” de los astros del balón, había sido sustraída sin su consentimiento, lo que provocó más que ira, la aparición de centenares de “notas de color” en los medios de comunicación masiva alrededor del mundo, quienes comentaban la información con el mismo entusiasmo como se editaban las notas que hablaban de las “vuvuzelas” y los “bafana-bafana”.
No obstante, el incidente de seguridad que más se mediatizó en el mes que duró el torneo, se dio el 29 de Junio, cuando se reveló que el cuartel general de la FIFA en tierras sudafricanas, había sido objeto del robo de siete réplicas del trofeo, indicó el comisario general de la policía sudafricana, general Bheki Cele, en una rueda de presa.
Cele reveló que siete replicas del trofeo de la Copa del Mundo y unas camisetas conmemorativas habían sido robadas aunque no precisó en qué fecha se produjo el hecho. “Sabemos que ha habido un robo allí y estamos investigando”, dijo Cele, quien apuntó que la policía sospecha que el delito pudo haber sido perpetrado por personal de la misma institución.
En una conferencia de prensa celebrada al finalizar el mundial, Cele dijo que, desde el inicio del Mundial de Futbol, el pasado 11 de junio, fueron detenidas 406 personas, 307 de ellas sudafricanas, y el resto de otras nacionalidades; además, explicó que fueron detenidos 11 etíopes, 9 argelinos, 8 británicos, 6 ciudadanos de Mozambique y otros tantos de Zimbabue, EU y Pakistán, 5 de Argentina y cuatro de Eslovaquia. El mando policiaco se refirió entre risas ante tal hecho, diciendo que a quienes habían sido arrestados, constituyen ¡las Naciones Unidas del delito!
Según el Jefe Policial, el 90 por ciento de las detenciones han sido por robos y advirtió que muchos de ellos se habían debido a la negligencia de la gente. La mayoría de los objetos robados fueron computadoras portátiles, teléfonos móviles, bolsos y maletas.
La Policía abrió asimismo 29 casos por venta no autorizada de entradas, por lo que fueron detenidas 33 personas; 14 de ellas sudafricanas y 19 ciudadanos de otros países.
Desde luego la inseguridad no fue para todos ni tuvo un costo igual: Y es que acaudalados hombres de negocios, políticos y estrellas del espectáculo protegieron su integridad a un costo mayor que el que suelen pagar en otras latitudes.
OFERTA Y DEMANDA
Chris Buekes, director de TSU Protection Services, una empresa de protección ejecutiva internacional y con operaciones en Johanesburgo, dijo que su personal trabajó prácticamente de manera ininterrumpida durante el mundial. “la labor nos ha extenuando pues todos los días se trata de recoger a gente en el aeropuerto, para luego trasladarlos a sus suites de hotel. A partir de ese punto la labor se divide entre quienes solicitan protección permanente o sólo cuando asiste a los estadios de fútbol a presenciar los partidos de su selección favorita. En verdad fue una jornada agotadora, pero con un saldo sin incidentes, nos sentimos satisfechos de nuestro trabajo, apuntó Buekes.
Gavriel Schnider, codirector de la firma Dynamic Alternatives dijo que la empresa que comanda cobró hasta 4 mil dólares por guardaespaldas durante 24 hrs. “El precio podría ser elevado para algunos, pero el nivel de preparación que guardan mis muchachos para el cuidado de este tipo de personalidades, justifica eso y más, aseguró el ejecutivo.
SEGURIDAD SALE GANANDO
De acuerdo a una encuesta global de Regus Business Tracker, un -proveedor líder de soluciones de trabajo-, las empresas sudafricanas se vieron beneficiadas por la Copa Mundial de Futbol y de hecho, las firmas de seguridad fueron al parecer, aquellas que vendieron la mejor imagen y obtuvieron mejores resultados.
Por una parte, la encuesta, confirmó una visión positiva por parte de los empresarios sudafricanos. Los negocios informaron de manera automática que al iniciar el campeonato se vio un gran auge en el comercio, los servicios de hospedaje, alquiler de coches y venta de los famosos souvenirs.
La encuesta confirmó una visión positiva por parte de los empresarios sudafricanos. Las grandes empresas que operan en el país, fueron las más entusiastas por dicho campeonato. Los negocios informaron al iniciar el campeonato, de forma inmediata, se vivió un auge en el comercio, particularmente: Servicios de seguridad, y protección, hospedaje y restaurantería, alquiler de coches y venta de los famosos souvenirs.
La encuesta fue respondida por 198 líderes de negocios en Sudáfrica , quienes con su respuesta apuntaron a que más de 86.5% de los encuestados consideró que la celebración de la Copa del Mundo fue excelente para sus negocios, no obstante la imagen previa a antes de la celebración, esto refiriéndose particularmente al ambiente de inseguridad conocido en el país.
Entre las grandes empresas (aquellas con más de 250 empleados) la respuesta fue positiva con un 93.3%, las pequeñas empresas (con menos de 50 empleados) fue de 86.3% y las empresas medianas (50 a 249 empleados) con un 71.4%, percibieron un ambiente seguro para el desarrollo de los negocios.
El 83.5% de la muestra, consideró que la celebración de la Copa mejoró la opinión global sobre Sudáfrica como un lugar ideal para hacer negocios. Las grandes empresas fueron las más seguras sobre este punto (86,7%), seguido por las pequeñas empresas (83,2%), seguido por las empresas medianas (71,4%).
“El punto de vista optimista acerca de un cambio en la percepción exterior sobre Sudáfrica, es de especial interés en cómo se desempeñará este país en la fase posterior a la Copa del Mundo” afirmó Joanne Bushell , vicepresidente de grupo Regus para Oriente Medio y África.
No obstante muchos piensan que el mayor reto está por venir, el cual se basa en la nueva imagen de Sudáfrica como un organizador confiable con calles y un turismo que percibe seguridad al pasear por la ciudad, infraestructura moderna y una excelente actitud para realizar las cosas.
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Authors: Editorial

