Argentina. La tecnología biométrica comenzó a ser considerada por la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) como una solución para atacar de frente el grave problema que tenían para el control de barras en los estadios del país, uno de los más azotados por la violencia en el fútbol generada por este tipo de grupos.
La AFA impulsó este proyecto teniendo como aliada a la Universidad Tecnológica Nacional y la empresa Telecom, dando como primer paso la obligación de cada hincha a inscribirse al Padrón Nacional de Aficionados.
La utilización de la biometría en los estadios argentinos ha colaborado a atacar otros problemas, como la reventa y la falsificación de boletaje, además del controlar y colocarle rostro, nombre y apellido a los barristas que ingresan a cada inmueble.
En agosto pasado, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció la implementación del Sistema Sabed (Sistema de Acceso Biométrico a Espectáculos Deportivos), un programa pagado en su totalidad por el gobierno federal para instalar la tecnología de los lectores de huellas digitales en todos los estadios del país con el fin de controlar a las barras bravas.
En día de juego, la policía implementa operativos, que se componen de distintos anillos de seguridad a los alrededores del estadio, para comprobar mediante lectoras portátiles (PDA) de las tarjetas magnéticas de cada aficionado, si tiene o no tiene entrada comprada o si su credencial está vencida (la renovación es cada cinco años). Ya en el estadio, se instalaron en la zona de acceso puertas tipo tornello de 2.10 metros con la finalidad de que no puedan ser escaladas, y ahí se utilizarán controles biométricos de las huellas digitales, para que cada club tenga garantizado por cada puerta un flujo de hasta 600 personas por hora.


