Latinoamérica. En años recientes, la seguridad en la red ha sufrido un cambio drástico, motivado principalmente por el crecimiento de la inteligencia artificial (IA) y la automatización. Luis Atiencia, especialista en el campo y referente de la empresa Compucima, nos ofrece sus puntos de vista acerca de cómo estas innovaciones están afectando la industria, transformando la seguridad de ser considerada únicamente como un instrumento de supervisión en un recurso valioso para optimizar los procesos de producción de las compañías.
IA, innovación en la industria
Luis evoca cómo, a partir de 2005, la seguridad electrónica empezó a poner las bases para la aplicación de algoritmos de inteligencia de video. En sus comienzos, las cámaras de seguridad solo desempeñaban un papel de vigilancia pasiva, pero al incluir inteligencia artificial, se convirtieron en instrumentos activos capaces de producir información pertinente. Esto posibilitó, por ejemplo, la identificación de conductas inusuales y la generación de alertas automáticas, generando un universo de oportunidades para incrementar la seguridad y perfeccionar los procedimientos de la empresa.
Aunque muchos comenzaron a hablar de IA solo recientemente, las empresas de seguridad ya estaban adoptando esta tecnología. "Creo que la seguridad electrónica fue una de las primeras industrias en incursionar en el uso de la inteligencia artificial", menciona Atiencia.
A lo largo del tiempo, los algoritmos se han perfeccionado y ahora se utilizan para tareas más complejas, como identificar si un trabajador está usando casco o chaleco de seguridad en una fábrica.
Además, Atiencia destaca cómo la noción de aprendizaje automático ha facilitado a los sistemas de seguridad el "aprendizaje" de los datos que recolectan. "Hace diez años ya se hablaba de sistemas bancarios que usaban machine learning para identificar patrones y mejorar la seguridad", comenta.
Una de las transformaciones más relevantes en el sector es la manera en que la seguridad electrónica ha dejado de ser considerada una herramienta meramente reactiva y ha empezado a emplearse como un impulsor para la mejora de los procesos de producción. Un caso evidente de esto fue un proyecto llevado a cabo en Ecuador, en el que la implementación de cámaras térmicas para supervisar líneas de alta tensión facilitó la detección de variaciones en la temperatura antes de que ocurriera un suceso, previniendo gastos de millones. "Estas tecnologías posibilitan que las compañías se muestren proactivas en vez de reactivas", señala Atiencia.
Respecto a la ciberseguridad, Atiencia admite que ha sido un asunto que se abordó de manera tardía en comparación con otras industrias. Sin embargo, en los últimos años, la preocupación por la protección de los datos ha crecido significativamente. "El mercado de la seguridad electrónica ha tenido que adaptarse a la ciberseguridad, y hoy en día es uno de los aspectos más importantes para los clientes, especialmente en sectores estratégicos como la banca y la energía", destaca.
Los sistemas de seguridad modernos deben cumplir con rigurosos estándares de ciberseguridad para garantizar que los datos no sean vulnerables a ataques.
Luis también hace énfasis en la importancia de la automatización en la industria de la seguridad electrónica. Desde 2009, ha sido pionero en la integración de sistemas de seguridad con la automatización de edificios, lo que permite que los sistemas de vigilancia no solo detecten intrusiones, sino que también gestionen y optimicen otros procesos.
"Actualmente, la seguridad electrónica se está fusionando progresivamente con sistemas de automatización más amplios, lo que posibilita incrementar la rentabilidad y la seguridad simultáneamente", señala.
Esta perspectiva no solo potencia la eficacia en las operaciones, sino que también promueve la unificación de diversas tecnologías en una única plataforma, lo cual favorece a las compañías en cuanto a productividad y lucratividad.
Desafíos regulatorios en la seguridad electrónica
A pesar de los avances tecnológicos, Atiencia menciona que la falta de regulación en países como Ecuador representa un desafío adicional para las empresas. "Nuestro principal desafío aquí es lograr convencer a los clientes de que inviertan en equipos de calidad, más allá de cumplir con los mínimos requerimientos regulatorios", explica. En otros países, las regulaciones son más estrictas, lo que obliga a las empresas a cumplir con ciertos estándares. Sin embargo, en mercados menos regulados, la responsabilidad recae sobre las empresas para promover soluciones de alta calidad y garantizar la sostenibilidad de sus inversiones.


