Latinoamérica. El desarrollo de centros de enseñanza en Colombia y América Latina ha resaltado un reto importante: la seguridad en escuelas y universidades. El incremento de situaciones como hurtos, agresiones y tráfico de estupefacientes en el interior y los alrededores de estos lugares ha suscitado inquietud entre funcionarios y especialistas, quienes señalan la urgencia de mejorar las estrategias de seguridad. La carencia de instalaciones apropiadas y la falta de sistemas de vigilancia eficaces complican la situación, motivando la búsqueda de alternativas creativas para asegurar espacios protegidos para alumnos y educadores.
Frente a esta situación, William Piñeros, Business Development Manager Intrusion de Johnson Controls, señala que la seguridad en instituciones educativas no solo debe centrarse en la prevención de robos, sino también en la detección y el reporte de alertas. “A estos desafíos se suman colegios, universidades o complejos educativos con infraestructuras antiguas, donde la implementación de sistemas de seguridad cableados puede resultar costosa y difícil de ejecutar”, explica Piñeros.
Para abordar esta problemática, Johnson Controls recomienda a los encargados de la seguridad seleccionar soluciones confiables que permitan un monitoreo efectivo. Entre ellas, destacan los sistemas de seguridad DSC, que han sido utilizados durante años por empresas de monitoreo gracias a su estabilidad y confiabilidad. “La modernización de estos sistemas permite reducir la cantidad de paneles sin perder control sobre las distintas áreas, lo que facilita la gestión de la seguridad en espacios de gran extensión”, agrega.
Según la empresa, estas características han permitido que instituciones educativas, incluidas universidades y colegios con restricciones estructurales, implementen soluciones 100 % inalámbricas sin afectar su infraestructura.
Además, la implementación de botones de pánico y estaciones de alerta ha facilitado una respuesta más rápida ante incidentes relacionados con violencia y otras amenazas. “Estas soluciones han reforzado la confianza de las directivas de colegios y universidades, garantizando entornos más seguros para la comunidad educativa”, concluye Piñeros.


