Con la Copa Mundial de Fútbol en el horizonte, México se prepara para asumir uno de los mayores retos logísticos y de seguridad en eventos deportivos.
Por Andrea Ochoa Restrepo
La preparación del país trasciende el simple acondicionamiento de estadios: implica la transformación de ciudades completas para asegurar infraestructura apropiada, servicios hospitalarios funcionales, sistemas de emergencia operativos y condiciones de seguridad tanto para residentes como para los miles de visitantes que se congregarán.
En estas circunstancias, Marina Vitela Rodríguez, representante de Morena, presentó en el Congreso una propuesta de cambio en la Ley General de Cultura Física y Deporte, con el objetivo de robustecer las medidas de seguridad en eventos deportivos de gran envergadura. La propuesta sugiere la colaboración entre los tres niveles gubernamentales —federal, estatal y municipal— para establecer sistemas de videovigilancia en todos los estadios del país, tal como se detalla en la Gaceta Parlamentaria.
El proyecto contempla la instalación de cámaras en gradas, accesos, zonas de servicio y estacionamientos, con el propósito de prevenir incidentes, identificar conductas irregulares y mantener el orden. “El público tiene derecho a disfrutar de los estadios en condiciones libres de violencia”, señala el documento legislativo.
Esta iniciativa se presenta en un contexto de alta asistencia. Por ejemplo, el Estadio Azteca tiene previsto recibir a más de 90.000 espectadores por partido, mientras que estadios como el BBVA en Monterrey y el Akron en Guadalajara tendrán capacidades entre 25.000 y 50.000 asistentes. De acuerdo con el informe anual de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF), en 2024 la Liga MX registró un promedio de 22.893 asistentes por partido, ubicándose como la sexta liga con mayor afluencia a nivel mundial, según datos de la consultora Transfermarkt y el ranking elaborado por Statista.
Tecnología y experiencias recientes: Brasil y Rusia
Las experiencias anteriores evidencian la aplicación de la tecnología como estrategia de seguridad en otros continentes. En 2014, en las ciudades más importantes de Brasil, se colocaron más de 10.000 cámaras de videovigilancia, algunas con capacidades de reconocimiento facial. El Ministerio de Justicia y Seguridad Pública de Brasil informó sobre estos datos.
Para Rusia 2018, el gobierno estableció una red nacional de cámaras inteligentes con identificación facial en tiempo real, empleadas para supervisar multitudes y identificar potenciales amenazas, según reportó la agencia estatal de noticias TASS. Estas cámaras fueron incorporadas a centros de control regionales y se emplearon en estadios y en infraestructuras urbanas próximas.
En contraparte, la FIFA reforzó la ciberseguridad del acontecimiento, ante el aumento en la utilización de plataformas digitales para la compra de boletos, pagos y comunicaciones. En colaboración con empresas especializadas como Kaspersky Lab y equipos de la Interpol, se implementaron protocolos para proteger datos personales y prevenir accesos no autorizados a sistemas informáticos, de acuerdo con el reporte técnico oficial de la FIFA posterior al evento.
Lineamientos para la seguridad en el contexto mexicano
En México, la discusión sobre la seguridad en el fútbol ha ganado importancia tras eventos como los ocurridos en el Estadio Corregidora de Querétaro en marzo de 2022, que provocaron decenas de heridos y promovieron acciones de control por parte de la Liga MX, la FMF y las autoridades gubernamentales. Estas circunstancias continúan siendo citadas por entidades como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y varias organizaciones civiles.
La propuesta de videovigilancia nacional plantea un enfoque que combine herramientas tecnológicas, protocolos interinstitucionales y salvaguardas legales. Expertos en protección de datos, como el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), han advertido en otras ocasiones sobre la necesidad de establecer marcos regulatorios claros para el uso de tecnologías sensibles como el reconocimiento facial.


