Con motivo de la reciente imputación como partícipes necesarios a los dueños de un sitio web por la presunta facilitación de la piratería de Propiedad Intelectual, empezaron a correr una serie de amenazas y movimientos pretendidamente revolucionarios o libertarios que, confundidos en los principios y valores involucrados, pretenden sembrar el virus de la confusión en la comunidad.
Ha habido incluso movimientos autodenominados libertarios que, atribuyéndose un supuesto conocimiento completo de qué es Internet y cómo funciona, promueven ataques a los sitios web de las asociaciones, cámaras y editoriales que promovieron la denuncia penal en contra del negocio que dicen defender. Obviamente la justificación de quienes organizan estos movimientos de terrorismo virtual es que el resto son conservadores, ignorantes y malintencionados.
¡Señores!: quéjense, griten, pataleen, enójense, busquen laderos y compañeros de ruta, pero no violen las leyes de convivencia de la sociedad, eso no los hace más jóvenes, ni menos conservadores, ni más revolucionarios, ni más “cool”. Violar la ley, afectar intereses de terceros y romper las reglas los transforma en delincuentes y, tal vez, de una vez por todas en nuestro país, va a ser muy mal negocio.
Contenido completo en fuente original Carranza Torres

