Ltinoamérica. El uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores entre los niños y adolescentes se ha convertido en un desafío creciente para las instituciones educativas. Ante esta problemática, las tecnologías conectadas están emergiendo como una herramienta clave para apoyar a maestros y administradores en la detección y prevención de esta práctica.
“El aumento del uso de cigarros electrónicos y vapeo entre los niños en edad escolar se ha convertido en un problema grave para los maestros y administradores escolares”, afirmó Alejandro Aguirre, gerente de ventas para México, Centroamérica y el Caribe en Axis Communications. “Las autoridades están comprometidas a encontrar formas de abordar el problema, que los estudios han demostrado que puede conducir a problemas de comportamiento y afectar negativamente el rendimiento académico”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido sobre el impacto del vapeo en la población joven. En 2023, el organismo pidió medidas urgentes para “proteger a los niños y prevenir el uso de cigarrillos electrónicos”, destacando que estos dispositivos pueden “afectar el desarrollo del cerebro y provocar trastornos del aprendizaje en los jóvenes”.
Un problema silencioso en las aulas
Debido a que el vapeo es una actividad menos evidente que fumar, muchos estudiantes lo practican en secreto, lo que dificulta la supervisión y altera el ambiente de aprendizaje. “Es esencial vigilar de manera proactiva su uso en las escuelas y espacios de aprendizaje para hacer cumplir las reglas que prohíben el tabaquismo en entornos públicos o cerrados”, señaló Aguirre.
Para enfrentar esta situación, varias instituciones educativas han comenzado a implementar sensores ambientales. Estos dispositivos, diseñados originalmente para medir la calidad del aire, pueden detectar compuestos asociados con el vapeo y emitir alertas automáticas a maestros o personal de seguridad.
Tecnología integrada para una respuesta inmediata
Según Aguirre, “los sensores ambientales se pueden emplear como parte de las soluciones de salud y seguridad existentes para alertar a los maestros y administradores sobre el uso de cigarros electrónicos y el tabaquismo en las escuelas y generar una respuesta adecuada”.
Estos sensores pueden conectarse con cámaras IP, altavoces o sirenas estroboscópicas, sin comprometer la privacidad de los estudiantes. “El sensor de calidad del aire se coloca en zonas donde no hay presencia de cámaras, como bibliotecas, baños o vestidores, protegiendo así la privacidad de los estudiantes”, explicó.
Cuando un dispositivo detecta actividad relacionada con el vapeo, se envía una notificación inmediata al personal autorizado. “Se puede alertar a maestros, administradores escolares y al personal de seguridad, que cuando se usan junto con altavoces, reproducen mensajes en vivo o pregrabados a las personas en el área específica, deteniendo el uso lo antes posible”, añadió.
Datos que permiten prevenir
Además de la detección en tiempo real, los datos recolectados por los sensores permiten identificar patrones y zonas de riesgo. “A largo plazo, los datos recopilados de sensores y cámaras conectadas pueden resaltar áreas difíciles de monitorear dentro de las escuelas donde los estudiantes se reúnen para llevar a cabo este tipo de actividades”, explicó Aguirre.
Con esta información, las instituciones pueden rediseñar espacios o ajustar los turnos de supervisión para disminuir los puntos donde ocurren estas prácticas.
Entornos más seguros para el aprendizaje
“El aumento del uso de vapeadores en las escuelas corre el riesgo de convertirse en una interrupción del aprendizaje efectivo, además de plantear riesgos potenciales para la salud a largo plazo para los niños”, advirtió Aguirre.
Los sensores ambientales, integrados a sistemas inteligentes de vigilancia, representan una herramienta eficaz para fortalecer la seguridad, proteger la salud y preservar el ambiente educativo. “Pueden ser parte de una solución integrada para las escuelas en alcanzar estos objetivos en beneficio de su comunidad”, concluyó.


