Estados Unidos. El Memorando de Seguridad Nacional (NSM) tiene como objetivo asegurar y mejorar la resiliencia de la infraestructura crítica de Estados Unidos, reemplazando a un documento de política presidencial de hace una década.
Así, el Gobierno de Joe Biden lanza un esfuerzo para proteger la infraestructura estadounidense contra todas las amenazas y peligros, actuales y futuros.
“Gracias a la Agenda de Inversión en Estados Unidos del Presidente, así como al surgimiento de nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial, Estados Unidos tiene una oportunidad histórica de construir para el futuro. Las buenas inversiones requieren tomar medidas para gestionar el riesgo y para nuestra infraestructura eso significa desarrollar resiliencia a todos los peligros desde el principio y por diseño”, manifestó la Casa Blanca.
A través de la Agenda de Inversión en Estados Unidos del Presidente, la Administración Biden-Harris ha anunciado US $448 mil millones en fondos de la Ley Bipartidista de Infraestructura y ha estimulado inversiones del sector privado por unos US $825 mil millones en industrias que incluyen energía limpia, biomanufactura y fabricación de energía limpia.
Solo bajo la Ley Bipartidista de Infraestructura, el Presidente ha entregado US $50 mil millones para la resiliencia de la infraestructura, incluidos US $8.7 mil millones del programa Protect para mejorar la resiliencia de la infraestructura de transporte y US $4.5 mil millones a través de FEMA para fortalecer una variedad de infraestructura contra peligros.
A través de estos US $50 mil millones en fondos de resiliencia, la Administración ha lanzado más de 4.000 proyectos de infraestructura en todo el país.
De acuerdo con el Gobierno, el NSM ayudará a garantizar que la infraestructura crítica de EE. UU. pueda proporcionar a la nación una economía fuerte e innovadora, proteger a las familias estadounidenses y mejorar su resiliencia colectiva ante los desastres antes de que ocurran, fortaleciendo a la nación para las generaciones venideras.
Alcance
Este NSM específicamente faculta al Departamento de Seguridad Nacional para liderar el esfuerzo de todo el Gobierno para proteger la infraestructura crítica de EE. UU., con la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad actuando como Coordinadora Nacional de Seguridad y Resiliencia.
También coordina a la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos, de conformidad con los objetivos descritos en la Estrategia Nacional de Inteligencia de 2023, para recopilar, producir y compartir inteligencia e información con departamentos y agencias federales, socios estatales y locales, y los propietarios y operadores de infraestructura crítica.
De igual manera, reafirma la designación de 16 sectores de infraestructura crítica y un departamento o agencia federal como Agencia de Gestión de Riesgos Sectoriales (SRMA) para cada sector.
Además, eleva la importancia de requisitos mínimos de seguridad y resiliencia dentro y entre los sectores de infraestructura crítica, en consonancia con la Estrategia Cibernética Nacional, que reconoce los límites de un enfoque voluntario para la gestión de riesgos en el entorno de amenazas actual.
Contexto
Estados Unidos considera que su nación enfrenta una era de competencia estratégica en la que ciertos actores seguirán atacando la infraestructura crítica estadounidense y tolerarán o permitirán actividades maliciosas realizadas por actores no estatales.
“En caso de crisis o conflicto, los adversarios de Estados Unidos pueden intentar comprometer nuestra infraestructura crítica para socavar la voluntad del público estadounidense e impedir el funcionamiento de la economía y la proyección del poder militar estadounidense en el exterior. La resiliencia, particularmente para nuestros activos y sistemas más sensibles, es la piedra angular de la defensa y la seguridad nacionales”, indican voceros de la Administración Federal.
Además, el creciente impacto del cambio climático, incluidos los cambios en la frecuencia e intensidad de los peligros naturales, así como las perturbaciones en la cadena de suministro y el potencial de inestabilidad, conflicto o desplazamiento masivo, ejercen presión sobre la infraestructura de la que dependen los estadounidenses.

