El incremento de la disponibilidad de drones comerciales en el mercado ha generado el surgimiento de nuevas amenazas a la seguridad de empresas y gobiernos.
Por Alejandro Rodríguez Q*
De acuerdo con el sitio Fortune Business Insights, en 2022 el mercado mundial de drones comerciales se valoró en 8.77 mil millones de dólares y se proyecta que crezca hasta 54.81 mil millones de dólares en 2030, con una tasa compuesta anual del 25,82 %.
Los drones comerciales tienen muchas aplicaciones positivas en el mercado: rociado de fertilizantes e insecticidas para el sector agrícola, fotografía y creación de contenido audiovisual aéreo, localización de personas y entrega de medicinas en casos de emergencia, inspección y mantenimiento de infraestructura industrial, reparto rápido de mercancías en áreas remotas y muchas más.
Desafortunadamente, es relativamente sencillo adaptar un dron comercial para convertirlo en un arma (dron letalizado) o adaptarlo para realizar actividades ilícitas. Entre las actividades delictivas más frecuentes, podemos mencionar:
En prisiones, son utilizados para la introducción de droga, armas, chips de celular, celulares y dinero.
Con frecuencia se utilizan para el espionaje y recolección de información de instalaciones y operaciones de empresas, documentar la carga de mercancías en vehículos, horarios de salida de embarques en centros de distribución, procesos de manufactura de productos.
Los criminales adaptan los drones con cámaras térmicas para realizar labores de inteligencia contra las fuerzas armadas. También implementan “droppers” o mecanismos para dejar caer cargas explosivas o materiales dañinos.
Se ha documentado el uso de drones para dejar caer material radiactivo en instalaciones de gobierno, para generar daños a la salud del personal que labora en el sitio. Es conocido el caso de un dron en Tokio en 2015, que depositó arena con cesio en el techo de la residencia oficial del primer ministro japonés.
Está bien documentado que en varios países de Latinoamérica las organizaciones criminales ya cuentan con instalaciones donde entrenan a su personal en el uso de los drones comerciales para cometer actividades ilícitas. Estos “operadores droneros” son personal altamente capacitado y eficiente en la operación de los equipos.
Los UAV (vehículos aéreos no tripulados) o drones han jugado un papel importante en los últimos conflictos bélicos entre naciones. Ucrania cuenta con una fábrica de drones con propósitos bélicos, donde una granja de impresoras 3D es capaz de producir varios miles de drones militares cada semana.
No obstante, algunos incidentes de seguridad son causados por operadores de drones que no buscan causar un daño, sino que su falta de pericia genera un problema. Algunos ejemplos a continuación:
Durante un concierto de la cantante estadounidense Taylor Swift en Liverpool se incautaron tres drones de particulares que sobrevolaron el área del concierto, poniendo en riesgo a los asistentes.
En enero de 2025, se pausó un juego de la NFL entre Ravens y Steelers debido al vuelo de drones sobre el área de asientos del estadio.
Durante los incendios en Los Ángeles, un avión apagafuegos tuvo una colisión en el aire con un dron que volaba en el área, causando que el avión tuviera que salir de operación en tanto se realizaba una revisión de los daños ocurridos. El piloto del dron aceptó la responsabilidad de volar un dron en área restringida y se le imputaron cargos criminales.
En México, un avión Boeing 737 de una línea nacional sufrió daños en el radomo al impactarse con un objeto volador durante su descenso al aeropuerto de Tijuana. Afortunadamente, el avión pudo aterrizar sin mayores contratiempos.
Legislación vigente sobre el uso de drones
Si bien no existe una legislación actual que restrinja la venta de drones comerciales, diferentes países de Latinoamérica cuentan con legislación vigente respecto del uso en diversos escenarios. Para México, la NOM-107-SCT3-2019 regula la operación de drones para garantizar la seguridad aérea. Entre otros puntos, indica que:
El operador que opere o pretenda operar drones (RPAS, sistema de aeronave pilotada a distancia) de tamaño pequeño (peso de despegue mayor a 2 kg y hasta 25 kg) o micro (peso de despegue igual o menor a 2 kg) deberá obtener un folio de registro a través de la inscripción en el sitio de internet de la SCT / DGAC.
Deberán operar a una altura máxima de 122 metros y a una distancia horizontal máxima de 457 metros.
El operador y/o piloto de RPAS no debe utilizar la aeronave pilotada a distancia para transportar mercancías peligrosas y/o sustancias prohibidas, ni para emplear o transportar armas o explosivos.
El piloto del RPAS no debe dejar caer y/o arrojar (aunque tenga paracaídas) objetos o materiales que puedan causar daño a cualquier persona o propiedad.
No se debe operar sobre personas, a menos que participen directamente en la operación de la RPA o estén situadas debajo de una estructura que les provea de una protección razonable en caso de desplome de la RPA, debiendo mantener una distancia horizontal de seguridad perimetral con las personas no relacionadas con la operación de al menos 10 metros (32 ft).
En la práctica, rara vez sucede que la persona o empresa que adquiere un dron lo registre ante la SCT. Y la tecnología actual en los drones permite volar a más de 1 km de distancia del operador sin problema alguno. El uso de drones para transporte de droga, chips de celular o armas es una práctica común en las cárceles, ya bien documentada por el NIJ (National Institute of Justice) de los Estados Unidos de América en un reporte de junio de 2023.
Soluciones ante el problema creciente de los drones
Ante esta realidad, ¿qué pueden hacer las instituciones de seguridad ciudadana e iniciativa privada para protegerse ante el uso negativo de los drones? Lo primero es hacer que el personal de seguridad tome conciencia de este nuevo riesgo y esté atento a los reportes de drones sobrevolando sus instalaciones o áreas de interés. Llevar un registro de estos avistamientos ayuda a identificar la recurrencia de dichos eventos y valorar si se deben tomar medidas adicionales.
Es de utilidad contar con un sistema electrónico de detección de drones que nos permita detectar oportunamente la presencia de las naves aéreas y obtener detalles tales como fabricante, modelo del aparato, serie o identificador único del dron. Esto nos permitirá determinar si es un dron que con frecuencia sobrevuela nuestras instalaciones, en qué horarios lo hace y poder proporcionar más información a las autoridades para levantar un caso de investigación.
Existen herramientas de mitigación en el mercado que permiten “alejar” el dron de nuestras instalaciones o forzarlo a aterrizar mediante la generación de interferencia en la comunicación entre el dron y el controlador. En México, dichas tecnologías de interferencia o jamming son restringidas a fuerzas del orden federales o nacionales, así como a centros de reinserción social y establecimientos penitenciarios, por lo que no pueden ser utilizadas por empresas o individuos. Esta prohibición fue publicada en el Diario Oficial de la Federación con fecha 24 de enero de 2020, en la adición del artículo 190 Bis a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión.
Cabe hacer notar que el uso de jammers o spoofers (generadores de señales falsas de GPS para confundir a los drones) va a generar interferencias en todos los dispositivos que se encuentren en el rango de alcance de dichos equipos. Estas tecnologías no distinguen entre amigos o enemigos, por lo que tanto drones propios como extraños sufrirán el impacto de este mecanismo de mitigación.
Afortunadamente, existen tecnologías avanzadas de mitigación de drones basadas en análisis de protocolos de comunicación sobre RF (también conocidas como Cyber over RF) que permiten detectar los drones presentes en las inmediaciones, sin objetivos falsos, y los clasifican extrayendo información crucial como el fabricante, el modelo, el número de serie, la dirección de la cámara del dron y más. Esta tecnología puede detectar un número ilimitado de drones simultáneamente, por lo que los enjambres de drones no suponen un problema mayor.
Estas soluciones de tecnología Cyber over RF también monitorean y rastrean continuamente los movimientos del dron mediante la extracción de datos de telemetría, como su ubicación (con precisión de grado GPS), velocidad, altitud, ubicación del operador, ubicación de la base del dron y datos operativos adicionales como la dirección de la cámara.
Durante estas etapas de detección, identificación y seguimiento de los drones, este tipo de sistemas es completamente pasivo, no transmite ninguna señal, por lo cual no puede ser localizado por los adversarios.
Y es en la etapa de mitigación donde existe una gran diferenciación respecto de otras tecnologías. Ya sea de forma manual o automática, cuando el dron entra en un área de exclusión definida, el sistema lo desconecta de su controlador y toma control total sobre la nave y puede realizar varios tipos de acciones:
Una vez desconectado del controlador, el dron regresará de forma natural a su ubicación origen predeterminada o home, alejándose de la zona protegida.
Se puede dirigir el dron para que aterrice en un punto de aterrizaje seguro predefinido, sin entrar en la zona protegida. Posteriormente, se puede realizar una inspección visual o física del dron para determinar si contaba con alguna carga activa que pueda suponer un riesgo.
Es muy importante hacer notar que, a diferencia de los jammers o spoofers, que afectan a todos los equipos de forma indiscriminada, durante la etapa de mitigación el sistema transmite señales cortas, precisas y enfocadas, que solo pueden ser recibidas por el dron intruso sin infligir ningún daño colateral a otros drones o cualquier otro sistema de comunicación o navegación. Por lo anterior, los drones de vigilancia propios podrán seguir operando y ser utilizados como herramienta de seguridad.
Estos sistemas avanzados de detección y mitigación de drones utilizando Cyber over RF ya están siendo utilizados con éxito en múltiples instalaciones alrededor del mundo. Aeropuertos, fronteras, estadios, prisiones, puertos, entre otros tipos de instalaciones, cuentan ya con esta tecnología operando en varios países del mundo.
El futuro tecnológico de los drones
Debemos aclarar que existen disponibles en el mercado múltiples tecnologías de drones, por lo que puede suceder que un sistema de detección y mitigación de drones no cubra al 100 % todos los escenarios. Debemos estar conscientes de esto y adecuar las soluciones a los diferentes contextos.
Como ejemplo, podemos mencionar los drones que se controlan mediante fibra óptica. Estos drones tienen un cable que transmite pulsos de luz entre los drones y los controladores, por lo que no son detectados por sistemas basados en detección de señales sobre RF. Este tipo de drones ya está siendo utilizado en escenarios de guerra, donde son colocados en el costado de los caminos y solo se activan cuando se detectan vehículos en las cercanías.
Como siempre que se habla de tecnología, debemos mantenernos atentos a la evolución de las amenazas y a las posibles soluciones que podemos ofrecer a nuestros clientes.
*Ing. Alejandro Rodríguez Q. Cuenta con más de 20 años de experiencia en el mercado de seguridad electrónica en Latinoamérica. Actualmente es director Comercial de la empresa SurvTech, especializados en tecnologías C-UAS (counter unmanned aereal systems).


