La videovigilancia es una herramienta crucial para garantizar la seguridad en todo tipo de industrias. En el mercado actual pueden encontrarse una amplia gama de herramientas que se pueden implementar y aprovechar de manera efectiva.
Por: Álvaro León Pérez Sepúlveda
Existe un amplio consenso sobre los beneficios de los sistemas de videovigilancia en entornos industriales, entre los cuales se incluye contar con un elemento disuasorio de actos de vandalismo y robo, disponer de control de acceso y poder inspeccionar la línea de producción para aumentar la productividad y garantizar la calidad, entre otros.
“La presencia de cámaras disuade a los delincuentes y reduce los hurtos y otros delitos; esto ayuda a proteger a empleados y clientes, lo que a su vez crea un entorno más seguro. Además, la videovigilancia permite monitorear las áreas de almacenamiento, previniendo e identificando el robo interno y las prácticas fraudulentas. Eso reduce las pérdidas y aumenta la rentabilidad”, manifiesta José Luis Sánchez, Chief Security Officer de Meat Industry.
A la par, este tipo de soluciones permiten garantizar la seguridad e integridad de la cadena productiva en sectores como el alimentario y farmacéutico, donde contribuyen a evitar episodios de contaminación o sabotaje, a la vez que ayudan al cumplimiento normativo y legal vigente.
Asimismo, la videovigilancia es útil en las industrias mineras, caracterizadas por sus necesidades críticas de seguridad, detección de intrusiones y seguimiento de la productividad, mientras que las industrias petroleras y gasíferas requieren ejercer supervisión remota de sus operaciones y garantizar la seguridad de su personal, por mencionar solo algunos ejemplos.
Las industrias manufactureras no son la excepción. Plantas automotrices, textiles y tecnológicas también dependen, en buena medida, de su capacidad para monitorear procesos complejos y reaccionar rápidamente frente a errores humanos, accidentes y circunstancias imprevistas.
“Las cámaras sirven para monitorear el flujo de mercancía, identificar el mal manejo de inventario y planificar mejor la reposición de productos. Proporcionan visión en tiempo real de las operaciones, lo que permite conocer el rendimiento del personal, identificar cuellos de botella y tomar decisiones rápidas para abordar problemas. La videovigilancia también ayuda a cumplir las normas de seguridad y protección de datos, proporcionando evidencia en caso de reclamaciones y protegiendo a la empresa de sanciones y litigios”, añade el CSO de Meat Industry.
Tecnología para la videovigilancia industrial
Darío Mojica, director de Ingeniería, Videoseguridad y Analítica de Motorola Solutions Latinoamérica, asegura que las innovaciones tecnológicas recientes incluyen el uso de análisis impulsados por Inteligencia Artificial, soluciones de gestión en la Nube para la toma de decisiones y detección avanzada mediante sensores conectados para monitorear condiciones ambientales y detectar intrusos.
“Es importante recalcar que lo más relevante es diseñar un ecosistema que permita la integración de diversos dispositivos con el análisis de datos, dependiendo de la naturaleza, la ubicación y el contexto de cada instalación industrial”, sostiene.
Preguntado sobre las tecnologías disponibles para conformar tal ecosistema, José Luis Sánchez señala que la IA y el análisis de video pueden utilizarse para identificar comportamientos sospechosos, como movimientos inusuales o patrones de actividad anómalos; lo que permite reducir la carga de trabajo del personal de seguridad industrial y mejora la capacidad en la detección de amenazas reales en fábricas y plantas.
“Las cámaras de alta resolución y las cámaras de 360 grados (PTZ), proporcionan una mayor claridad y cobertura de vigilancia, lo que permite capturar detalles más nítidos, monitorear grandes áreas con menos equipos y facilita la identificación de intrusos y la recopilación de pruebas en caso de incidentes detectados”, complementa.
A continuación, argumenta que la tecnología de reconocimiento facial es utilizada para identificar y rastrear personas de interés en tiempo real; lo que es útil para controlar el acceso a áreas restringidas, detectar personas no autorizadas y mejorar la seguridad en general tanto para empleados, proveedores, clientes y terceros. Actualmente hay cámaras que reconocen hasta armas y diferentes tipos y tamaños de animales.
Otro recurso valioso lo constituye la integración de sistemas de videovigilancia con plataformas de gestión de seguridad física (PSIM y VMS), ya que permite centralizar el monitoreo y la gestión de múltiples sistemas de seguridad, como alarmas de intrusión, control de acceso y videovigilancia; con lo que se proporciona una visión completa de la seguridad y facilita la coordinación de respuestas a todo tipo de incidentes.
La tecnología de videovigilancia en la Nube permite almacenar y acceder a videos de vigilancia de forma remota a través de internet y ofrecer una mayor flexibilidad y escalabilidad, ya que las empresas pueden almacenar grandes cantidades de datos de video sin necesidad de invertir en infraestructura costosa.
De igual manera, ya existen soluciones de analítica avanzada de video que utilizan algoritmos inteligentes para analizar el comportamiento de las personas y objetos en el video en tiempo real, con lo que se puede incluir la detección de intrusiones, conteo de personas, reconocimiento de vehículos y detección de objetos abandonados, entre otras funcionalidades.
Finalmente, las cámaras térmicas e infrarrojas pueden detectar el calor emitido por personas, animales y objetos, lo que permite la vigilancia en condiciones de poca luz o completa oscuridad. Es especialmente útil para la seguridad nocturna y la detección de intrusos en áreas industriales con poca iluminación.
La compañía Scati ha venido desarrollando una completa gama de productos destinados a la protección efectiva de perímetros, accesos, líneas de producción y cadenas de suministro para las industrias. Así lo describe Maria Eugenia Sánchez Luz, quien se desempeña como KAM & Business Development de la compañía para México, Centroamérica y el Caribe.
“Hemos desarrollado soluciones de vídeo con IA que se integran con la operativa industrial y que permiten conocer la trazabilidad de la mercancía a través de lectura de códigos (barras, QR, etcétera), seguimiento de activos y control de activos móviles; o reconocer rostros y placas para permitir el acceso solo a las personas y vehículos autorizados. De este modo, ofrecemos soluciones integrales a nuestros clientes”, explica la ejecutiva.
Entretanto, Motorola Solutions ofrece soluciones de seguridad industrial y empresarial que combinan video en vivo, comunicaciones de radio, analíticas e IA, acceso sin contacto, administración de identidad y alarmas avanzadas para alertar al personal sobre posibles amenazas, así como automatizar flujos de trabajo y acelerar la capacidad de respuesta.
“Con una solución como Avigilon DMS se gestionan alertas de soluciones basadas en la nube, como Avigilon Alta, o basadas en sitio, como Avigilon Unity, a nivel de videoseguridad y control de acceso, con el fin de atenderlas según los Procedimientos Estándar de Operación. Esas soluciones se complementan con sensores como HALO Amplify para contar con botones de pánico, conteo de ocupación y detección de fugas de agua. También tenemos plataformas de análisis Pelco Elevate y Calipsa para actualizar cámaras existentes con IA y capacidad de aprendizaje”, manifiesta Darío Mojica.
Lo que compete a las industrias
Las industrias y fábricas que implementan sistemas de videovigilancia deben llevar a cabo acciones de planificación y capacitación, a fin de obtener los máximos beneficios. Antes que nada, se deben identificar áreas críticas que requieren vigilancia y determinar la ubicación estratégica de las cámaras, considerando la iluminación y las condiciones ambientales, así como la correcta evaluación de los requisitos de almacenamiento de video.
Iván Gustavo Islas Castillo, director de Prevención de Pérdidas en El Palacio de Hierro, lo tiene claro: “La videovigilancia tiene un impacto estratégico e importante cuando se construye mediante un modelo eficiente que esté respaldado por un mapeo de capacidades requeridas por el negocio para el modelo de seguridad, alineado a una proyección financiera de utilidad y gasto”, dice.
Por su parte, José Luis Sánchez menciona que es importante seleccionar la tecnología de videovigilancia adecuada para las necesidades específicas de seguridad de la organización y el entorno industrial, con lo que se pueden incluir cámaras de alta resolución, cámaras térmicas, sistemas de reconocimiento facial, entre otros.
“Todos los empleados involucrados en la operación y monitoreo de los sistemas de videovigilancia deben recibir una capacitación adecuada, que incluya a los operadores de cámaras, personal de seguridad, y otros empleados relevantes. La capacitación debe cubrir aspectos como el manejo de equipos, procedimientos de monitoreo, manejo de incidentes y privacidad de datos”, agrega el CSO.
Darío Mojica coincide al afirmar que la capacitación es fundamental para que los clientes se beneficien con las tecnologías adquiridas: “Eso implica capacitarlos para configurar alarmas, interpretar alertas y utilizar las interfaces de gestión de seguridad. Además, es esencial establecer procedimientos de respuesta a emergencias y mantener una comunicación regular con nosotros para recibir actualizaciones y soporte técnico”, declara.
Sobre el tema también se pronuncia Maria Eugenia Sánchez Luz: “Conscientes de la multitud de sistemas que un operador tiene que controlar diariamente: sistemas de videovigilancia, control de accesos, incendios, sistemas de intrusión y los propios de la propia operativa hemos desarrollado la plataforma Scati Sentry que integra esos sistemas bajo una única interfaz y simplifica la operativa diaria de los operadores”.
Después, los expertos ponen de relieve la necesidad de establecer procedimientos y políticas claras para la operación y gestión de los sistemas de videovigilancia. Esto incluye protocolos para el monitoreo de video, respuesta a incidentes, almacenamiento y retención de datos, acceso a las imágenes grabadas, y cumplimiento de las regulaciones de privacidad y protección de datos.
¿Qué hay de la ciberseguridad?
Como cabe esperarse, las industrias que utilizan sistemas de videovigilancia enfrentan riesgos de ciberseguridad, como los ataques dirigidos a acceder a las cámaras o sistemas de gestión para obtener información confidencial o interrumpir las operaciones.
Por ello, los sistemas deben someterse a mantenimiento regular para garantizar su funcionamiento óptimo mediante pruebas de funcionamiento, inspección de equipos, actualización de firmware y software, y reparación de fallas. También es importante mantenerse al tanto de las últimas innovaciones tecnológicas y actualizar los sistemas según sea necesario.
“Cualquier sistema que tenga enlace en red es vulnerable, un hacker ético es el mejor ejercicio para determinar las vulnerabilidades del sistema; los firewalls y certificaciones PCI, importantísimos. Protocolo y flujos de seguridad física para acceso a instalaciones sensibles es fundamental”, sentencia al respecto Ivan Gustavo Islas Castillo.
Precisamente, los fabricantes están desarrollando soluciones con protocolos de seguridad, actualizaciones regulares de software para corregir vulnerabilidades y servicios de monitoreo y respuesta a incidentes cibernéticos.
“En nuestro caso, ofrecemos servicios de ciberseguridad diseñados para detectar y responder a amenazas que afectan sistemas críticos, aplicaciones e infraestructura en la nube, redes y dispositivos. Nuestros Centros de Operaciones de Seguridad brindan cobertura 24/7 y cuentan con expertos especializados en identificar y responder a ciberataques”, explica Darío Mojica.
A su turno, la ejecutiva de Scati dice que la compañía “se esfuerza por aplicar las mejores prácticas de ciberseguridad en el diseño, desarrollo y prueba de dispositivos para minimizar el riesgo de fallos que podrían ser explotados en un ataque. Sin embargo, para asegurar la red, así como los dispositivos y los servicios que los soportan, es necesaria la participación activa de todos los implicados: fabricantes, instaladores y cliente final, porque un entorno seguro depende de sus usuarios, sus procesos y su tecnología”.

