|
| Índice del Artículo |
|---|
| Nunca hay que hacer esperar a los sueños |
| Página 2 |
| Ver el artículo completo |
El éxito de una empresa siempre será el reflejo del buen funcionamiento de su cuerpo de ventas, por eso la importancia de tener argumentos suficientes a la hora de emprender la tarea de vender y tener éxito en esta labor.
Por Adhir Uzcátegui*
Mucho se habla sobre vendedores exitosos. Innumerables definiciones han sido escritas al respecto. Ni se diga sobre la cantidad de libros y artículos, en relación al éxito en las ventas. Tanto interés en este personaje obedece a un fenómeno. El vendedor, exitoso o no, deja una huella en las vidas de aquellos que le rodean, sean clientes, colegas, jefes, amigos, vecinos y familiares.
Otros temas de interés
|
|
Lastimosamente, muchas de estas huellas son tristes recuerdos de un mal negocio, de una venta forzada, o del arrepentimiento de un cliente insatisfecho. Felizmente, existen cuantiosas historias de personas quienes, agradecidas, relatan cuán oportuna fue la participación de un vendedor profesional en nuestra industria de seguridad, mientras les ayudaba a resolver un problema mediante las aplicaciones de un producto. De todo se encuentra uno en la viña del Señor.
Siempre les he dicho que soy el embajador de la información y que aun con muchos años como instructor de ventas y en el giro de la seguridad, me considero un proyecto en proceso continuo, por lo que no pretendo adjudicarme la posesión de la verdad, sino compartir con usted, amigo lector, algunas reflexiones sobre la noble tarea de este profesional de la seguridad. Tomemos como punto de partida, uno de los autores clásicos de la literatura comercial, Og Mandino: “Date prisa Erasmo. Nunca hay que hacer esperar a los sueños”.
Todo éxito, cualquier logro, toda culminación exitosa, sea de ventas o de cualquier otra empresa, comienza con un sueño. Ese cuadro impresionante, pintado con maestría en una mente creativa, toma la calidad de objetivo cuando el soñador le asigna un plazo para hacerlo realidad. Por tanto, si desea usted alcanzar el éxito, comience por soñar. Sí, ¡sueñe sencillamente! Y no haga esperar su sueño.
¿Ya? ¿Está en capacidad de mostrar con dibujos o palabras, cuánto habrá usted desarrollado en diez años? Entonces comience ahora, en este mismo instante, porque el sueño podría cansarse de esperar, y volar a otra mente con más determinación. Despedace su sueño, y conviértalo en “sueñitos”, es decir, en pequeñas metas, conducentes a conseguir su objetivo final.
| < El Gerente de Seguridad Corporativa del Siglo 21 | El Arte de La Guerra de Sun Tzu (II) > |
|---|
|
Nuevas Soluciones
|
Noticias Recientes
|















