Latinoamérica. En un mundo cada vez más conectado, la seguridad ya no puede dividirse entre física y digital.
Según el Dr. Chris Spencer, Director & Head of Global Product Security en ASSA ABLOY, “dado que los entornos conectados y sus beneficios son inevitables, la única manera efectiva de mantener la seguridad es dejar de ver un dispositivo como un elemento aislado y considerarlo en cambio como un componente en red, con las mismas vulnerabilidades potenciales que un servidor o una bandeja de entrada de correo electrónico: toda la tecnología física debe evaluarse desde una perspectiva integral de ciberseguridad”.
Tradicionalmente, los sistemas de seguridad física y ciberseguridad se trataban por separado: cerraduras reforzadas y cámaras protegían a los huéspedes, mientras que firewalls y antivirus cuidaban la información sensible. Sin embargo, “en los entornos hiperconectados actuales, esas fronteras han desaparecido, y las amenazas de seguridad pueden cruzar fácilmente entre los mundos físico y digital”, señala Spencer. Esto convierte la ciberseguridad en un componente esencial de cualquier estrategia seria de seguridad física.
Desde hoteles y casinos hasta residencias para adultos mayores y hospitales, los edificios modernos son ecosistemas digitales complejos. Allí, “las medidas de protección física y cibernética deben considerarse de manera simultánea para identificar posibles vulnerabilidades”.
Riesgos y motivaciones detrás de los ataques
Algunos ciberataques buscan robar datos, mientras que otros intentan comprometer la seguridad física o interrumpir operaciones. Por ejemplo, “hackear las cámaras de vigilancia de un edificio para monitorear las acciones del personal y detectar oportunidades de ataque” o, en hoteles con cerraduras electrónicas sin cifrado efectivo, “los hackers podrían evitar el uso de llaves y acceder directamente a las habitaciones para robar pertenencias valiosas”.
Incluso dispositivos aparentemente inofensivos, como un termostato inteligente sin protección, pueden convertirse en un “punto de acceso a la red para vulnerar otros sistemas”, permitiendo obtener acceso a plataformas de gestión, datos financieros o perfiles de clientes.
Estrategias unificadas de seguridad
Spencer enfatiza que “toda la tecnología física debe evaluarse desde una perspectiva integral de ciberseguridad”. Esto incluye garantizar que cada dispositivo utilice estándares actualizados de comunicación cifrada y trabajar con proveedores que tengan planes claros de actualización frente a nuevas amenazas.
La arquitectura de red también juega un papel clave. Una opción viable es “aplicar la segmentación de red mediante VLANs… Los sistemas más sensibles, como las cerraduras electrónicas, cámaras de vigilancia, dispositivos de seguridad del personal y servicios de pago, deben operar en una VLAN dedicada, separada del Wi-Fi de huéspedes y de las operaciones generales del negocio”. Esta segmentación limita el movimiento lateral dentro de la red y reduce los riesgos en caso de brechas.
Además, “es esencial implementar herramientas internas sólidas de monitoreo y detección que alerten al personal sobre actividades sospechosas antes de que escalen”. Políticas de firewall, antivirus y plataformas de alerta de anomalías son fundamentales para detener los ataques en sus fases iniciales.
Autenticación y capacitación: pilares del sistema
El uso de autenticación fuerte es crucial para dispositivos sensibles. “Los paneles administrativos de los sistemas de control de acceso, las plataformas de vigilancia y las interfaces de contabilidad financiera… deberían requerir autenticación multifactor”, advierte Spencer, ya que muchas brechas ocurren por contraseñas débiles o predeterminadas.
La capacitación del personal también es determinante: “muchas vulnerabilidades no surgen por fallos técnicos, sino por error humano… Al adoptar un programa de capacitación, hasta 80 % de las organizaciones reconocieron que su personal se volvió más resistente ante las estafas de phishing”.
Una nueva definición de seguridad
Según ASSA ABLOY, la verdadera seguridad hoy depende de una visión holística que combine defensas físicas y digitales en un mismo ecosistema. Las empresas y operadores de edificios que adopten este enfoque “no solo estarán más protegidos, sino que también estarán mejor posicionados para ganar la confianza de sus clientes, huéspedes, inquilinos y empleados”.


