Desde este año, cada una de las carpetas de los expedientes estará identificada con un chip, de manera que desde que un asunto finalice su tramitación en un juzgado y sea transferido al archivo será posible conocer informáticamente su ubicación para localizarlo de forma inmediata, a fin de añadir nuevos documentos al expediente o atender una petición de consulta. Incluso si ha sido depositado en un lugar equivocado, el expediente será ubicado inmediatamente.

