por Axis Communications
La introducción del video en red ha revolucionado la videovigilancia en muchos aspectos. Los sistemas de videovigilancia a través de IP ofrecen importantes ventajas, como una calidad de imagen muy superior, mejor escalabilidad, gestión de eventos, video inteligente y, en muchos casos, un menor coste de propiedad. No obstante, es demasiado pronto para afirmar que este adelanto ha dejado ya obsoletos e inutilizados los sistemas analógicos CCTV.
Este cambio de tecnología no obliga a los directores de seguridad a elegir cuanto antes entre un sistema de vigilancia IP y un sistema de videovigilancia analógico. En realidad es posible combinar ambos sistemas para así conservar las inversiones realizadas, al tiempo que se disfruta de los beneficios de la tecnología IP y se crea una plataforma preparada para el futuro. La solución está en los codificadores de video.
Cambio tecnológico
Los codificadores de video, también llamados servidores de video, contienen un chip de compresión y un sistema operativo para que las entradas analógicas puedan convertirse en video digital, además de transmitirse y grabarse a través de la red informática para facilitar su visualización y accesibilidad. Sin embargo, para asegurar todos los beneficios de la IP, los requisitos de los codificadores de video son –o deberían ser– elevados. Si se elige bien, un codificador de video puede hacer que un sistema con cámaras
analógicas de CCTV ofrezca muchas de las características y funcionalidades en principio reservadas para los sistemas basados en IP.
El argumento industrial para los codificadores de video es de peso. Aproximadamente el 95 por ciento de los 40 millones de cámaras de vigilancia que se calcula que hay instaladas en el mundo son analógicas. Si tenemos en cuenta que la vida útil de una cámara de vigilancia analógica es de entre cinco y siete años de media, muchas de ellas seguirán funcionando por un tiempo. Pero para algunos operadores lo más importante es el dinero que han invertido en instalar cable coaxial. En edificios sin infraestructura de Ethernet es probable que el usuario prefiera evitar o, como mínimo, postergar otra inversión en una red moderna.
Los codificadores de video son un componente clave en este proceso de conversión por parte del mercado de los sistemas de videovigilancia analógicos a los sistemas en red. El mercado ya vivió un cambio tecnológico similar, aunque más restringido, cuando la grabadora de video digital (DVR) sustituyó a la grabadora de cinta de video (VCR). Con los DVR se acabó el tener que ir cambiando las cintas, se mejoró la calidad de la imagen y se simplificó la búsqueda de secuencias de video exactas en el material almacenado.
El alcance y las funcionalidades de los DVR han ido evolucionando con el tiempo. A pesar de ello, sólo han llegado a ofrecer una pequeña parte de los beneficios que se pueden obtener de los sistemas de video en red en toda regla. Con los DVR, el video aún se almacena en equipos patentados, por lo que la integración con el siempre creciente mercado de las aplicaciones para la gestión de video y de red se convierte en todo un reto. Los DVR ofrecen, además, una escalabilidad limitada.
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| Ventajas inmediatas de vigilancia IP |
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El monitoreo IP es una de últimas tecnologías en seguridad electrónica, por lo que cada día surgen nuevos desarrollos que aportan a su mejoramiento, como los codificadores de video.por Axis Communications
La introducción del video en red ha revolucionado la videovigilancia en muchos aspectos. Los sistemas de videovigilancia a través de IP ofrecen importantes ventajas, como una calidad de imagen muy superior, mejor escalabilidad, gestión de eventos, video inteligente y, en muchos casos, un menor coste de propiedad. No obstante, es demasiado pronto para afirmar que este adelanto ha dejado ya obsoletos e inutilizados los sistemas analógicos CCTV.
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Cambio tecnológico
Los codificadores de video, también llamados servidores de video, contienen un chip de compresión y un sistema operativo para que las entradas analógicas puedan convertirse en video digital, además de transmitirse y grabarse a través de la red informática para facilitar su visualización y accesibilidad. Sin embargo, para asegurar todos los beneficios de la IP, los requisitos de los codificadores de video son –o deberían ser– elevados. Si se elige bien, un codificador de video puede hacer que un sistema con cámaras
analógicas de CCTV ofrezca muchas de las características y funcionalidades en principio reservadas para los sistemas basados en IP.
El argumento industrial para los codificadores de video es de peso. Aproximadamente el 95 por ciento de los 40 millones de cámaras de vigilancia que se calcula que hay instaladas en el mundo son analógicas. Si tenemos en cuenta que la vida útil de una cámara de vigilancia analógica es de entre cinco y siete años de media, muchas de ellas seguirán funcionando por un tiempo. Pero para algunos operadores lo más importante es el dinero que han invertido en instalar cable coaxial. En edificios sin infraestructura de Ethernet es probable que el usuario prefiera evitar o, como mínimo, postergar otra inversión en una red moderna.
Los codificadores de video son un componente clave en este proceso de conversión por parte del mercado de los sistemas de videovigilancia analógicos a los sistemas en red. El mercado ya vivió un cambio tecnológico similar, aunque más restringido, cuando la grabadora de video digital (DVR) sustituyó a la grabadora de cinta de video (VCR). Con los DVR se acabó el tener que ir cambiando las cintas, se mejoró la calidad de la imagen y se simplificó la búsqueda de secuencias de video exactas en el material almacenado.
El alcance y las funcionalidades de los DVR han ido evolucionando con el tiempo. A pesar de ello, sólo han llegado a ofrecer una pequeña parte de los beneficios que se pueden obtener de los sistemas de video en red en toda regla. Con los DVR, el video aún se almacena en equipos patentados, por lo que la integración con el siempre creciente mercado de las aplicaciones para la gestión de video y de red se convierte en todo un reto. Los DVR ofrecen, además, una escalabilidad limitada.
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