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| Formación y seguridad |
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Uno de los rubros más importantes de inversión en la mejora de la competitividad de cualquier empresa, e incluso país, está en la formación y actualización de sus recursos humanos.
Sin embargo esa necesidad imperiosa es una de las más relegadas por las gerencias y siempre se encuentran excusas para no realizar dichas inversiones en formación. Esta situación es particularmente aguda en la industria de la seguridad, en la que los argumentos de la alta rotación en el personal de seguridad física, los movimientos entre empresas del sector del personal de instalación de sistemas de seguridad o el traslado de los mismos a trabajar de forma independiente, hace que las empresas relacionadas con la seguridad reduzcan a su mínima expresión la formación del sector.Por su parte, los fabricantes de equipos de seguridad electrónica, desde hace varios años, han seguido la tendencia de obligar a las empresas distribuidoras e integradoras a certificar al personal de las mismas en sus productos y equipos, como una forma de garantizar al máximo la buena instalación y el tratamiento de sus equipos, así como la disminución de los reclamos por garantías de fábrica.
Esta iniciativa sin embargo, ha conllevado en múltiples ocasiones a que durante los seminarios y encuentros para la capacitación en los equipos específicos de un fabricante los instructores se encuentran con las barreras de que los asistentes desconocen los principios básicos de la seguridad electrónica, lo cual, por una parte, impide a los alumnos optimizar las capacitaciones y por otra, atrasan los procesos de instrucción de los docentes.
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ALAS desde hace 12 años ha desarrollado la ardua tarea de suplir estas necesidades de formación básica en las diferentes disciplinas de seguridad electrónica con más de 5 mil alumnos certificados a lo largo de toda Latinoamérica, los cuales hoy pueden asimilar y optimizar los encuentros y capacitaciones que los fabricantes imparten en la actualización de los nuevos equipos, las nuevas tecnologías y la optimización de las aplicaciones de los mismos, las cuales cada día van dándose en un mundo tan cambiante y en pleno desarrollo como el de la electrónica y en particular en sus aplicaciones a la seguridad.
En esta misma columna hace unos meses comentaba que “una buena gestión del conocimiento por parte de las empresas garantiza en estos momentos convulsos una mejor disposición para enfrentar la innovación, el desarrollo y la capacidad de satisfacer las exigencias de los clientes que son cada día mayores”, no obstante, seguimos observando ha empresarios que lejos de cuidar a la gallina de los huevos de oro que les ha dado tantos beneficios, poco a poco la ven más como el almuerzo del próximo día.
Recordemos que invertir en formación, conocimiento y desarrollado de nuestros recursos humanos es la mejor posibilidad de enfrentar con éxito el futuro.
Luis González Nogales
Presidente
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