
Editor, Julián Arcila
Amigos lectores. De nuevo y como siempre es un placer sentarme a escribir esta columna, pensando en que es una de las posibilidades que tenemos para conocernos mejor. En esta oportunidad quisiera que pensáramos sobre las posibilidades que nos está brindando esta época de veloces avances tecnológicos.
Aunque en ocasiones hemos criticado el uso que se le da a tecnología (por ejemplo cuando se utiliza Internet para la propagación de un virus, entre otras cosas), lo cierto es que ahora debemos resaltar los aportes positivos que está trayendo para la sociedad, especialmente en lo que respecta a la propagación del conocimiento y a la posibilidad que tienen las personas de romper las barreras físicas para relacionarse con los demás.
Buscando alternativas para vincular ambos procesos (la transmisión del conocimiento y la interrelación personal), surgen preguntas sobre las aplicaciones que en un momento dado pueden cumplir con ambos cometidos dentro de la industria de la seguridad. Una de las modas a las que se le podría sacar provecho es la de las redes sociales, tan nombradas en los últimos días gracias a Facebook, Myspace, HI5, y otras.
¿Qué podríamos hacer con esas herramientas (puede que yo esté descubriendo el agua tibia)? Estas redes constituyen la evolución del concepto de comunidades, implementado con éxito por Microsoft, y que sirvió para congregar a miles de personas en torno de un interés común. Sin embargo, y puedo pecar de ignorante, considero que el concepto de redes sociales es mucho más dinámico que el de las comunidades, pues miles de personas ingresan diariamente a las primeras para actualizar comentarios y agregar nuevos elementos informativos, entre otras actividades.
Concretamente, estas redes serían una excelente herramienta para la difusión de información técnica sobre la implementación y mantenimiento de sistemas de seguridad, como también para la generación de conciencia sobre las modalidades criminales, las vulnerabilidades de los sistemas y la consecución de objetivos comunes para estos grupos (aprobación de leyes en las legislaturas de sus países para levantar estándares de seguridad tanto física como informática).
No obstante, es una idea que debe ser madurada (de nuevo, puedo pecar por tratar de inventar el agua tibia) pues también tiene sus riesgos, como la posibilidad de que peligrosos virus informáticos se propaguen, tal como ocurrió a comienzos de año cuando cerca de dos millones de personas de todo el mundo resultaron afectadas. Muchos de los perjudicados pertenecen a Facebook.
Desde este punto de vista, es importante comprender que la tecnología está ofreciendo una multiplicidad de posibilidades para acortar las distancias entre las sociedades, pero que no por esto se debe dejar abandonada la seguridad en su gestión.
Esto fue todo por hoy queridos lectores. Los invitamos a que sigan trabajando por una mejor vida, segura para todos.