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| Seguridad con un buen toque de sabor |
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Ernesto Alvarado, quien en la actualidad se desempeña como presidente de ASIS Panamá, conjuga en su vida sus dos más grandes pasiones: la cocina y la seguridad.
por Santiago Jaramillo Hincapié
Nuestro invitado como Profesional del mes nació del matrimonio de Rodrigo y Smyrna, un ejecutivo de IBM y la Secretaria de un comandante del entonces Comando Sur de los Estados Unidos, una relación curiosa que hoy permite a la industria de la seguridad contar con un excelente profesional, quien es natural de la ciudad de Colón, República de Panamá. Su nombre es Ernesto Alvarado, y en la actualidad se desempeña como presidente de ASIS Panamá.
La vinculación con la industria de la seguridad de Ernesto data de 1992, cuando empezó a laborar en GBM de Panamá, empresa para la que trabajó cinco años. Luego, laboró con BellSouth, empresa pionera de la telefonía celular en Panamá, que con los años se convirtió en Movistar, donde ocupó el cargo de jefe de seguridad para Panamá y Nicaragua.
Después de completar nueve años en esta empresa, Ernesto Alvarado decidió aceptar una oferta que le hiciera McDonald's Corporation, como gerente de seguridad regional para Panamá y Centroamérica, con responsabilidad directa en Costa Rica y Panamá.
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“Transcurridos tres años dentro del mundo de restaurantes, quise probar suerte y aplicar uno de mis hobbies, la cocina, por lo que abrí junto con un socio, un restaurante de sushi. Con el tiempo se fueron dando las oportunidades y hoy día, tengo tres locales y manejo tres marcas: Sushi Box, Hogan´s Cafetería y TelePizza/TeleBurger, que se manejan todas dentro de Franquicias del Istmo. Paralelamente a esto, desarrollé una Consultora de Recursos Humanos y Seguridad, bajo el nombre de Universal Business, con las cuales se han realizados consultorías para empresas como Coca Cola, McDonald´s, Grupo Rey, Banco del Pacífico y World Trade Cente, entre otras”, comenta nuestro invitado.
Actualmente, Alvarado mantiene los restaurantes los cuales son manejados en conjunto con dos socios y labora como Oficial de Seguridad en el Banco International de Costa Rica. Además, suma ya cinco años de ser el presidente de ASIS Capítulo Panamá, en donde ha estado al frente de tres conferencias regionales de seguridad.
Los primeros pasos en la industria
Ernesto relata que sus primeros pasos en el mundo de la seguridad los dio apenas con 15 años, trabajaba como personal de apoyo para Expocomer, la feria comercial más grande del área. Allí le tocaba hacer de seguridad y controlar las entradas y salidas de personal y materiales. Con los años se abrió una oportunidad de trabajar en GBM de Panamá, en el departamento de servicios generales lo cual incluía manejar la seguridad de la corporación.
“Tuve que ser autodidacta y buscar aprender de gente de mayor experiencia que yo. Me topé con todo tipo de personas, el que decía que sabía y no sabía nada, y el que realmente sabía. Conocí a profesionales correctos y otros no tanto. Me tocó escoger de quien aprender”, sostuvo nuestro invitado.
Tecnología, un punto importante
Ernesto Alvarado comenta que la tecnología avanza y cambia cada día. “Por más que uno como profesional de seguridad trate de mantenerse actualizado, no puede tener siempre el último modelo o la última tecnología. La vida útil de los equipos de seguridad no te permite cambiarlos con la velocidad con que evolucionan. El director de finanzas te quisiera ahorcar”, afirma.
Del mismo modo, Alvarado tiene la convicción de que el mayor reto con los colaboradores y subalternos en la industria de la seguridad es hacerles entender que los equipos serán más o menos útiles, de la misma manera que los operen. “Le sacarás provecho de manera proporcional al conocimiento que le tengas”, acota.
Entre sus anécdotas, Ernesto nos comparte una que definitivamente marcó su carrera y lo hace siempre desconfiar ante las minucias y paradojas que convergen entorno a la industria de la seguridad.
“Una vez, en una de las bodegas para la empresa en la que trabajaba, había un sensor de alarma que se activaba a cada momento, estaba muy sensible. No le presté atención y cada vez que se activaba, la compañía de monitoreo enviaba sus oficiales y la respuesta era la misma, no pasa nada. Un fin de semana, el sistema de alarma se activó y pensé, debe ser el sensor sensible otra vez. Y seguí durmiendo. Y sí, efectivamente era el sensor sensible, pero esta vez, se habían introducido tres delincuentes a la bodega, cortaron el cable del teléfono, desconectaron el grabador del sistema de CCTV y fue allí donde todo el mundo empezó a correr. Felizmente llegamos a tiempo con la policía y el episodio tuvo un final feliz, tres delincuentes atrapados, un robo frustrado. Aprendí de un susto. En seguridad nada se deja para después. Desde ese entonces, no me confío. Cuando los sistemas deciden fallar, es cuando el ladrón te viene a visitar”, agrega.
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