por Adhir Uscátegui
La crisis económica que vivimos, más aún acá en Estados Unidos, donde se generó, nos hace paranoicos y muchas veces no nos deja desenvolvernos de la mejor manera. A veces pienso que lo grave de esta "crisis" está en nuestra imaginación colectiva. Sé que no puedo refutar los índices económicos, las caídas de la bolsa, las subidas de los precios, y la inamovible pasividad de los que no les importa.
Las ventas son uno de los componentes en la gestión estratégica de la empresa de seguridad que más dependen de las habilidades o cualidades personales de los profesionales que desempeñan dicha misión. Estos profesionales, sean denominados vendedores, comerciales, asesores, representantes, técnicos comerciales, “producto manager”, etc. son la base sobre la que se apoyan los cimientos de la empresa. En nuestro artículo hacemos un repaso a una de las cualidades y habilidades necesarias para el desempeño de la función de “vendedor de éxito” o “profesional de la venta”.
Quiero compartir con ustedes un correo electrónico que me envío un amigo que me dejo pensando y bastante; es refrescante saber que a veces las cosas más simples, las que no se esperan, puede darnos fuerza de voluntad para pelear a la ansiedad, paranoia y depresión que a veces nos hace olvidar que al final cualquier resultado positivo, no solamente en ventas, sino también en la vida, depende de nuestra capacidad de auto motivarnos, y no perder esa "hambre" por conseguir lo que queremos en esta vida, que es demasiado corta y efímera, como para no poner todo nuestro esfuerzo por cumplir nuestras metas, nuestros sueños.
He aquí, la que yo llamo la parábola del buen "e-mail" (versión sin editar):
Las albóndigas
Había una vez una persona que vivía al lado de una carretera donde vendía unas ricas albóndigas con pan. Estaba muy ocupado y por lo tanto no oía radio, no leía los periódicos ni veía la televisión. Alquiló un trozo de terreno, colocó una gran valla y anunció su mercancía gritando a todo pulmón: "compren deliciosas albóndigas calientes".
Y la gente se las compraba. Aumentó la adquisición de pan y carne, compró un terreno más grande para poder ocuparse de su negocio, y trabajó tanto que dispuso que su hijo dejara la universidad donde estudiaba ciencias comerciales a fin de que le ayudara.
Sin embargo, ocurrió algo muy importante; su hijo le dijo: "viejo, ¿tú no escuchas la radio, ni lees los periódicos...?. ¡Estamos sufriendo una grave crisis! La situación es realmente mala; peor no podría estar!".
El padre pensó: "mi hijo estudia en la universidad, lee los diarios, ve televisión y escucha la radio. Debe saber mejor que yo lo que está pasando..."
Compró entonces menos pan y menos carne. Sacó la valla anunciadora, dejo el alquiler del terreno con el fin de eliminar los gastos y ya no anunció sus ricas albóndigas con pan. Y las ventas fueron disminuyendo cada día más. "Tenías razón hijo mío", le dijo al muchacho, "verdaderamente estamos sufriendo una gran crisis".
Moraleja: no sigamos hablando de crisis. Hablemos sólo de hacer buenos negocios, buenos trabajos y buenas tareas. Si nos programamos para fracasar, fracasaremos. Si nos mentalizamos para ganar, ganaremos.
¡Es una simple elección personal!
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| Es una simple elección personal |
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Las crisis no son momentos malos, son los instantes precisos para que las personas creen nuevas alternativas de desarrollo que les permitan sobresalir.por Adhir Uscátegui
La crisis económica que vivimos, más aún acá en Estados Unidos, donde se generó, nos hace paranoicos y muchas veces no nos deja desenvolvernos de la mejor manera. A veces pienso que lo grave de esta "crisis" está en nuestra imaginación colectiva. Sé que no puedo refutar los índices económicos, las caídas de la bolsa, las subidas de los precios, y la inamovible pasividad de los que no les importa.Las ventas son uno de los componentes en la gestión estratégica de la empresa de seguridad que más dependen de las habilidades o cualidades personales de los profesionales que desempeñan dicha misión. Estos profesionales, sean denominados vendedores, comerciales, asesores, representantes, técnicos comerciales, “producto manager”, etc. son la base sobre la que se apoyan los cimientos de la empresa. En nuestro artículo hacemos un repaso a una de las cualidades y habilidades necesarias para el desempeño de la función de “vendedor de éxito” o “profesional de la venta”.
Quiero compartir con ustedes un correo electrónico que me envío un amigo que me dejo pensando y bastante; es refrescante saber que a veces las cosas más simples, las que no se esperan, puede darnos fuerza de voluntad para pelear a la ansiedad, paranoia y depresión que a veces nos hace olvidar que al final cualquier resultado positivo, no solamente en ventas, sino también en la vida, depende de nuestra capacidad de auto motivarnos, y no perder esa "hambre" por conseguir lo que queremos en esta vida, que es demasiado corta y efímera, como para no poner todo nuestro esfuerzo por cumplir nuestras metas, nuestros sueños.
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He aquí, la que yo llamo la parábola del buen "e-mail" (versión sin editar):
Las albóndigas
Había una vez una persona que vivía al lado de una carretera donde vendía unas ricas albóndigas con pan. Estaba muy ocupado y por lo tanto no oía radio, no leía los periódicos ni veía la televisión. Alquiló un trozo de terreno, colocó una gran valla y anunció su mercancía gritando a todo pulmón: "compren deliciosas albóndigas calientes".
Y la gente se las compraba. Aumentó la adquisición de pan y carne, compró un terreno más grande para poder ocuparse de su negocio, y trabajó tanto que dispuso que su hijo dejara la universidad donde estudiaba ciencias comerciales a fin de que le ayudara.
Sin embargo, ocurrió algo muy importante; su hijo le dijo: "viejo, ¿tú no escuchas la radio, ni lees los periódicos...?. ¡Estamos sufriendo una grave crisis! La situación es realmente mala; peor no podría estar!".
El padre pensó: "mi hijo estudia en la universidad, lee los diarios, ve televisión y escucha la radio. Debe saber mejor que yo lo que está pasando..."
Compró entonces menos pan y menos carne. Sacó la valla anunciadora, dejo el alquiler del terreno con el fin de eliminar los gastos y ya no anunció sus ricas albóndigas con pan. Y las ventas fueron disminuyendo cada día más. "Tenías razón hijo mío", le dijo al muchacho, "verdaderamente estamos sufriendo una gran crisis".
Moraleja: no sigamos hablando de crisis. Hablemos sólo de hacer buenos negocios, buenos trabajos y buenas tareas. Si nos programamos para fracasar, fracasaremos. Si nos mentalizamos para ganar, ganaremos.
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